12 sept. 2009

Incredible India

El viaje por India y Kashmir ha sido indescriptible. Por mucho que digamos, contemos o escribamos no habría manera de poder concentrar lo que allí hemos vivido. Es una sensación muy parecida a lo que sentimos al regresar de Vietnam y Camboya.

"Asia agota, pero engancha". Qué frase más acertada esta que nos dijeron el año pasado. Jamás se nos olvidará.

Ha sido duro en algunos momentos, como cualquier viaje a este continente, pero todo eso se ve sumamente recompensado por la cantidad de experiencias sorprendentes e inimaginables que vives cada minuto. En un instante parece que todo se va a ir a tomar por el culo y al minuto siguiente todo ha resultado bien.. Pero al minuto siguiente de nuevo te vuelve a ocurrir algo todavía peor que lo anterior y todo vuelve a quedar pendiente de un hilo. Mientras que sin darte cuenta algo asombroso vuelve a sucedery todo se queda de nuevo en una anécdota. Y así sucesivamente. Un caos. Un bucle. Una locura. Una demencia. Un sinsentido para los sentidos. 

En resumen: Asia.

Ha habido unos momentos en los que los acontecimientos te sobrepasaban y te superaban, y otros en los que dejarse llevar era la única opción que tenías, pues tratar de cambiar el rumbo y la deriva de las cosas era del todo imposible. Ha habido problemas de estómago y algo de mal de altura. Y ha habido cierto estrés generado por una sucesión de acontecimientos inconcebibles para nuestras occidentalizadas mentes. 

Pero también ha habido gente maravillosa que nos ha ayudado en el momento preciso. Ha habido lugares extraordinarios que no imaginas ni en tus sueños. Ha habido risas de esas de las que te acaba doliendo hasta el estómago. Ha habido situaciones desconcertantes. Ha habido ratas correteando por nuestros pies en los trenes, mientras compartíamos una conversación acompañada de un Masala Chai con un extraño, que sentía una curiosidad casi infantil hacia nosotros, y nosotros hacia él. Ha habido telas y saris que llenaban el país de color y de luz, contrastando con la inconfesable pobreza y la miseria extrema que nos rodeaba. Ha habido hindúes, musulmanes y budistas compartiendo mesa con nosotros, compartiendo la vida con nosotros más allá de cualquier religión y más allá de cualquier creencia, fe o credo. 

Ha habido Valles, como el gélido e inquietante valle de Zanskar, o el verde y húmedo valle de Srinagar. Ha habido Ríos, como el sagrado Ganges donde vivos y muertos comparten baños en la orilla, o el rápido Indus, que dio nombre al subcontinente en el que nos encontrábamos. Ha habido Nieves, como los perpetuos picos blancos que coronan por siempre el techo del mundo, y Desiertos, como el del Thar, desde donde se divisa Pakistan en los días claros. Ha habido Lagos, como el lago Dal de Srinagar, el lago Pichola de Udaipur y cómo no, el casi irreal Pangong Lake, cuyas aguas atraviesan fronteras y te hacen pensar que el mundo realmente tiene más colores y formas que cualquier cuadro o que cualquier imagen retocada por ordenador. Ha habido montañas y ciudades extraordinarias. Ha habido pasos a más de 5300 metros sobre el nivel del mar. También ha habido habitaciones, calles, carreteras, raíles, y cielos. Ha habido havelis, gompas, mezquitas, estupas, fuertes, murallas, palacios, chabolas, bases militares, bunkers, templos y santuarios. 

Ha habido Kalashnikovs apuntando sigilosamente a nuestras nucas. Ha habido colores, muchos colores, comidas picantes hasta decir basta, cervecitas a precio de oro, sitios de lujo y otros en los que parecía que te iban a comer los bichos. Ha habido ventiladores continuamente sobre nuestras cabezas, día y noche.

Ha habido gente que no tiene nada de nada, excepto una sonrisa perpetua que nunca se les borra de la cara. Y viendo esa sonrisa te das cuenta que lo tienen todo. O casi todo.

Ha habido miradas curiosas y apretones de mano cada dos metros. Nos hemos sacado una foto con al menos 3 millones de ciudadanos indios (al menos en esa cifra ya dejamos de contar). Ha habido Shiva, Buda, Ganesh, Vishnú, Brahma e infinidad de deidades de nombres irrepetibles. Ha habido calor, muchísimo calor. Y frío,muchísimo frío. Increíblemente no ha habido lluvias y eso que íbamos bien equipados después de lo que nos pasó el año pasado en Vietnam.

Ha habido también muchas ciudades. 

Ha habido algunas ciudades caóticas y sucias, como Delhi. Otras ciudades totalmente militarizadas, como Srinagar. Ciudades donde la muerte deja de ser un tabú y la fe se respira por cada uno de sus rincones, como Varanasi. Ciudades que se convertían en verdaderos e indescriptibles remansos de paz, como Udaipur. Ciudades construidas con roja piedra arenisca sobre desiertos infinitos, como Jaisalmer. Ciudades desde donde podías literalmente tocar el cielo con los dedos, como Leh. Ciudades plagadas de peregrinos, como Fatehpur Sikri. Ciudades que albergaban joyas irrepetibles edificadas majestuosamente sobre sus terrenos, como Agra. Ciudades volcadas a ríos, otras a lagos, otras al amparo de imponentes montañas, otras encajadas en verdes valles, y otras rodeadas de fuertes y murallas para protegerse de los ataques vecinos, en otros tiempos. Ciudades, cada una de ellas, que nos han hecho disfrutar recorriendo sus callejones y perdiéndonos por sus aleatorios entramados.

Ha habido vacas por todos los lugares, cerdos que se revolcaban por las sucias calles, ratas bajo nuestros pies y correteando entre la gente en los andenes de las estaciones, perros enfermos que nos miraban mal desde sus rincones, monos y más monos cada vez que alzabas la vista hacia los tejados o hacia los árboles, elefantes por las carreteras a los que adelantábamos por la derecha, camellos por el desierto con esa mirada de mala leche que tienen, cobras que bailaban esclavizadas al ritmo de una flauta mal tocada, como bufones para el turismo de foto fácil y propina, cabras por las ciudades y por las montañas, jaks rumiando plácidamente en los valles del Himalaya y águilas que surcaban el cielo majestuosamente, dejándonos con la boca abierta mientras observábamos la belleza de su vuelo. 

Ha habido noches en vela y otras en las que hemos entrado literalmente en coma durante 12 horas debido al cansancio extremo. Ha habido gente maravillosa y lugares también maravillosos, cada vez que cruzabas una calle o girabas en una esquina. Y ha habido, sobre todo, un país que realmente merece la pena conocer y recorrer y al que seguro volveremos.

Como leímos en un bar de Jaisalmer: "Lo importante no es el destino, es el viaje en sí mismo".

Nos gustaría conocer todos los rincones de la Tierra. Y en ello andamos.

2 comentarios :

Jaime dijo...

Realmente me habeis convencido para hacer un viaje a tierras indias. Acabo de graduarme en Arquitectura, y antes de encontrar trabajo, me gustaria viajar un tiempo (que parece que tendre mucho). Pero me frena el tema economico. A cuanto puede ascender un viaje de este calibre por India?

grupo multiDO [Julen Asua+Nieves Merayo] dijo...

Pues es muy relativo... como casi todo en la vida.

Pero para que puedas echar un cálculo rápido muy general te diré que nosotros volamos con British Airways ida y vuelta con escala en Londres por unos 700 euros de Madrid a Delhi (con otras compañías y mucho tiempo de antelación te puede salir algo más barato, pero nosotros preferíamos gastar 100 euros más y hacer sólo una escala y no viajar con una lowcost).

Dormir económicamente en Idia es muy fácil... puedes pagar la habitación doble desde 200INR (3€) hasta 1000 (15€). También puedes encontrar habitación por menos de 200 pero hay que currárselo mucho y son bastante sucias. Creo que 500 INR (unos 7€) es un buen precio en relación a la calidad que encuentras. Hablamos siempre de habitaciones dobles con baño dentro de la habitación.

Comer es muy barato también, pero depende mucho de la ciudad. Pero vamos, que no supone un problema porque al día (si te lo propones) puedes gastarte en comidas abundantes unas 300-400 INR.

Los desplazamientos internos por el país son muy variados en precio y deberías tantear por internet en función de tu ruta. Para que te hagas una idea la media por vuelos internos que pagamos nosotros fue de unos 50-60 euros, y para los trenes te aconsejo que entre en www.irctc.co.in y eches un tanteo. Te aconsejo que mires siempre en 2a o 3a clase con aire acondicionado (para las zonas de desierto) y sleeperclass para el resto de desplazamientos, pues es la más económica. Una clase inferior a SleeperClass no te aconsejo.

Como casi todos los viajes, depende de cómo te lo montes, cómo viajes, los rikshaws, taxis, buses, trenes que cojas, y lo que quieras ver/hacer, pero te aseguro que comparado con otros destinos, en Asia te lo puedes montar muy bien para gastar relativamente poco... pero también te digo que esto es muy personal porque no sé ni qué quieres hacer, ni cuantos días, ni en qué plan...

Espero que esto te sirva al menos para echar un cálculo diario de pasta.

Un saludo... y aquí estamos para cualquier duda que tengas.