13 ago. 2008

Kammuri

Hemos estado tres días en la zona norte de Vietnam mientras veíamos cómo subía el agua a nuestro alrededor. Poco a poco, lentamente y sin manera de detenerla.

Nuestro tren nocturno que se dirigía a Lao Cai y Sapa se quedo atrapado junto con otros dos trenes a eso de las dos de la madrugada en una ciudad llamada Yen Bai que se encuentra a mitad de camino entre Hanoi y Lao Cai. Juntando los trenes que quedaron allí atrapados, seríamos unas 500 personas, casi todos turistas y la mayor parte en grupos organizados con guía. Tras muchas horas de confusión sobre si había que salir del tren o no, empezaron a evacuarnos con barcas de la gente de la aldea porque los trenes comenzaron a cubrirse de agua y seguía lloviendo sin parar. 

La evacuación fue dantesca. Me averguenzo de la raza humana en momentos como este. Con las mochilas a la espalda, fuimos caminando por el agua roja hasta donde estaban las barcas, y comenzaron a sacarnos a través de las calles de un pueblo, en el que el agua cubría ya a la gente hasta la cabeza. Nosotros viajabamos solos y esto se convirtio en un serio problema. Como íbamos sin guía, nadie se responsabilizaba de sacarnos de allí, porque al no viajar con una agencia no tenian asegurado que luego les cubrieran los costes. Así es como funciona este mundo. Todo se mueve por dinero hasta en situaciones de emergencia. Allí no hubo ayudas por parte de nadie. Allí hubo gente que sacó su buena tajada. 


Al final, buscando y rebuscando por todo el tren durante las 13 horas que estuvimos parados dentro sin saber qué teniamos que hacer, encontramos a una pareja de madrileños que iban con un guía vietnamita y se ofrecieron a prestarnos ayuda para sacarnos de allí y conseguirnos un lugar donde poder pasar la noche.

Te sientes muy indefenso ante situaciones como estas. Es increible lo vulnerables que somos.

Ha sido una experiencia imposible de explicar con palabras. Cuando volvamos ya os explicaremos todo mejor y con detalle. Por aquí hay gente que lo ha pasado muy pero que muy mal y se ha visto metida en situaciones muy dificiles.


Han sido días complicados. Sin saber cuánto tiempo tendríamos que estar allí porque era imposible salir del pueblo ya que estaba todo alrededor inundado. Y con la incertidumbre añadida de no saber si el agua iba a continuar subiendo. En nuestra zona ha muerto bastante gente. Al norte mas gente aún. Las agencias en Hanoi tienen turistas en Sapa desaparecidos y otros a los que no pueden traer de vuelta. Desprendimientos de tierra. Torrentes de agua que se llevaban a la gente. Ha sido jodido.


Aun así la gran suerte es que nuestro tren no siguiera subiendo hacia Lao Cai, que era nuestra ciudad de destino. El tren no pudo continuar por culpa de los desprendimientos sobre las vías y por el descarrilamiento de un tren de mercancías. Y menos mal, porque si hubiéramos llegado a Lao Cai ahora mismo si que podriamos estar muertos. Más al norte la situacion no me la quiero ni imaginar como ha sido.


Hacía 40 años que no pasaba esto en Vietnam. Vaya mala suerte.


Al principio cuando el tren se paro lo que nos jodía era no llegar a Sapa para verlo tal y como lo teniamos planeado. Se nos habia jodido el plan. Luego la preocupación derivó a salir de un tren-ratonera, que estaba situado junto al río justo en la peor zona de todo el pueblo y que encima tenía candados en todas las puertas. La gente y los guías estuvieron 13 horas diciéndonos que no saliésemos del tren. Yo estuve las 13 horas pensando cómo salir de ese tren-trampa. Con el paso de las horas las preocupaciones derivaron a cómo salir de la zona de las inundaciones, ya que era muy complicado salir del pueblo porque se había convertido en un pueblo-isla. Teníamos que salir cuanto antes porque las previsiones decían que venían más lluvias y ese no era un lugar muy seguro para contemplarlas. Nunca antes había sentido esa sensación de no saber que hacer. Cualquier decisión, quedarse o irse, era mala.


Las embajadas de todos los países estaban dando instrucciones e información a sus gentes sobre cuál era la situación y sobre lo que tenían que hacer. La embajada de españa sólo funcionaba de lunes a viernes y había un mensaje que te decía que llamases dentro de su horario. Cojonudo. Es de agradecer que en los momentos difíciles te hablen de horarios laborales.


Al menos hemos conocido gente estupenda con la que hemos compartido esta situación... y nos hemos ayudado unos a otros. Se ha hecho mucho más llevadero el estar atrapados con gente buena.


Ahora ya estamos seguros aquí, en Hanoi. Y vamos a seguir bajando hacia el sur.


Esperemos que no ocurra nada más.


A la vuelta os contaremos en detalle porque hay tema, ya que este tifon nos pilló también en una isla cerca de la Bahía de Halong dos días antes de las inundaciones. Parece que vamos persiguiendo las catastrofes naturales.


Un beso a todos y gracias por preocuparos por nosotros.


Texto escrito por Julen y Nieves desde la ciudad de Hanoi. Reproducción del correo electrónico enviado a amigos y familia tras el paso del tifón Kammuri

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