19 ago. 2008

Hoi An y DMZ

Después de la tormenta siempre llega la calma. Eso dicen y así ha sido.

Ahora estamos en Hoi An y llevamos ya unos días en la zona centro del país. Sigue lloviendo a ratos por las noches pero no importa mientras sólo sea lluvia y no un tifón. De hecho viene muy bien para rebajar mínimamente el calor axfisiante que hace aquí... En serio, este calor es indescriptible.

Aquí todo es mucho mas tranquilo que en la capital y aunque nos encantan las ciudades y estas suelen ser el eje principal de muchos de nuestros viajes, se ha agradecido abandonar por unos dias el estruendoso caos absoluto de Hanoi, para estar sumidos en pequenos poblados con casas bajitas, calles sin asfaltar y buena comida vietnamita. A pesar de los imprevistos de los primeros días la verdad es que nos esta encantando el viaje. De momento es lo más diferente que hemos conocido hasta ahora. Quizá es porque es el país mas pobre de los que hemos visitado. Japón nos dejaba con la boca abierta por unas razones, pero esto nos deja igual de boquiabiertos por otras. 


Este es un viaje más de vivirlo y sentirlo que de ver y ver constantemente cosas. La planificación aquí es muy complicada porque las cosas se te pueden torcer muy fácilmente. Barcos que se quedan sin motor en mitad de un río inmenso, atascos interminables en la carretera porque ha volcado un camión, trenes que se quedan atrapados por el agua y los desprendimientos, tormentas repentinas que hacen que no puedas ni dar un paso.... Así que no tiene nada que ver con los viajes que habíamos hecho hasta ahora en los que más o menos teniamos planificado todo. Aquí la improvisacion y el dejarse llevar por las situaciones están a la orden del día.

Una cosa que nos ha impresionado muchísimo han sido los deplazamientos (en tren, en bus o en barco) a los diferentes lugares que hemos visitado. Tiene una grandeza natural indescriptible. Y es acojonante estar en montañas y valles donde ha muerto tanta y tanta gente en una de las primeras guerras mediáticas que vivió el mundo hace no tanto tiempo. Se te congela la sangre cuando visitas por ejemplo la Zona Desmilitarizada (DMZ) y atraviesas el famoso paralelo 17 marcado geográficamente por el río Ben Hai, que fue frontera durante muchísimos años entre los dos Vietnam. Ya no se huele el Napalm paseando por el lugar donde se asentó la base de Khe Sanh, pero mirando a las montañas que rodean este sitio todavía uno puede observar los efectos de su devastación... Los árboles que hay en toda esta zona están todavía siendo repoblados y el contraste es evidente.

Los vietnamitas son de lo que más alucinados nos esta dejando. No hay manera de entenderse con ellos ni aunque hablen en inglés... Son tan diferentes. Tenemos esquemas de pensamiento tan diferentes que hay veces que uno acaba dando por imposible el llegar a un mínimo entendimiento. Solamente para pedir una cerveza en un restaurante (señalándosela y diciendo con los dedos "UNA") lo normal es que antes de traertela te den cuatro o cinco cosas que no has pedido.... No se enteran de nada... ¿O seremos nosotros?. Y los gestos que hacen no se corresponden con lo que dicen lo cual hace que el sistema internacional de gestos quede inutilizado. Eso sí... es gente maravillos que nunca te niegan una sonrisa y son muy abiertos a la hora de compartir momentos y conversaciones en cualquier esquina de cada ciudad. Hay mucha gente que da mucha pena por las condiciones en las que viven. Es muy duro ver ciertas cosas la verdad. Ya os especificaremos cosas a la vuelta porque es muy complejo explicar aqui lo que estamos viviendo.

De momento hemos visto ciudades maravillosas, hemos conocido a viajeros extraordinarios, hemos atravesado carreteras llenas de barro y lodo, hemos cogido trenes que han llegado a su destino y otros que no lo han hecho (jeje), hemos estado en las montañas de la Zona Desmilitarizada viendo lo poco que queda de las bases norteamericanas destruidas, hemos paseado por los túneles donde vivieron cientos de vietnamitas durante 6 años, hemos comprado en los infinitos mercados que acaban conformando las ciudades y los pueblos, hemos comido en sitios donde era mejor cerrar los ojos y solo saborear la comida, hemos saboreado perro, rata, cocodrilo, serpiente y otros manjares, y hemos hecho tantas y tantas cosas que es imposible resumirlas aquí. De momento todo esto sin malaria, sin indigestiones, sin diarreas, sin cólera, sin fiebres tifoideas, sin hepatitis y sin dengue... somos chicos fuertotes del norte.

Asi que todo muy bien. De momento el planning se ha reorganizado y sigue adelante. Mañana volamos a Saigón para visitar una ciudad que sufrió las consecuencias directas de la Ofensiva del Tet y que acabó siendo tomada por el Vietcong frente a las cámaras de televisión de todo el mundo.

Un beso muy grande a todos. Si podemos mandar algún correo más lo haremos. Esto es siempre una completa incertidumbre. Nunca sabes que es lo siguiente con lo que te vas a encontrar.

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