18 may. 2009

[Despedida, entre paréntesis]


[Me encontré con él en el camino hace ya unos 12 años.

Para entonces yo ya había descubierto la poesía y me había dejado llevar por ese mar de sensaciones que el cuerpo experimenta al navegar sobre sus páginas. A veces era un suave movimiento, casi imperceptible, casi inexistente, y otras en cambio era un terrible huracán en mitad del océano, con vientos capaces de modificar el pulso de los latidos de todos los corazones de todos los hombres de la tierra. 


En esa época ya había sentido sus ritmos y había escuchado sus músicas en mi mente.


Una tarde en el África escuché a un alguien a quien no conocía. Fue un ciclo en el que invitaban a poetas para que simplemente leyesen sus textos ante un público joven que venía de todos los Colegios Mayores de Ciudad Universitaria. No había ni charlas ni coloquios. Sólo poesía.

Allí le escuché... 

Allí cambió todo...

Entendí en un segundo hasta dónde podían llevarte aquellas corrientes. Entendí cómo se debería sentir un naufrago flotando en la inmensidad del mar, mientras éste le desplaza a su antojo hacia un destino incierto y confuso. Entendí en ese momento cómo mi corazón cambiaba también su ritmo y su cadencia. Sentí el mundo entero junto a mí y quise asediarlo a escaramuzas... desmenuzarlo con las uñas... extinguirlo con el resuello... desmantelarlo a mordiscones... hacerlo trizas con la mirada... dar cuenta de él con el amor....estrangularlo...

Lo entendí todo... Lo sentí todo... Lo quise hacer todo...

Nunca hasta ese instante había 'escuchado' poesía. Siempre había sentido su eco sordo en mi interior, pero nunca había oído uno de aquellos textos mágicos directamente de la voz del poeta que los compuso. Y he de decir que fue algo fascinante. Algo único.

Gracias a Mario Benedetti, con su mirada tranquila, logré descubrir cosas tan complicadamente obvias como que el olvido está tan lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas y hay que tirar rencores por la borda...

Logré descubrir también que la vida sólo es ese paréntesis... y hoy, querido amigo, tras 88 años de paréntesis, has cerrado el tuyo...

Espero que hayas cerrado los ojos en voz baja....

Pero tranquilo... que nadie te lo dirá, cuando despiertes...

Gracias por todo, Mario. Gracias de verdad por haber hecho este paréntesis]

1 comentario :

Anónimo dijo...

¡¡ Me ha emocionado!!
Si de verdad.. gracias a Benedetti por sus obras y gracias a tí por tus reflexiones que nos dejas compartir.

arantzazu