A las dos de la tarde del 25 de mayo de 1966, una profesora de filosofía de la Universidad de Beijing llamada Nie Yuanzi escribió junto a otros seis activistas revolucionarios unas letras que cambiaron el rumbo de la historia. El texto llevaba por título '¿Qué están haciendo realmente Song Shuo, Lu Ping y Peng Peiyun por la Revolución Cultural?' y fue grabado con grandes hanzis de tinta roja en una pancarta que colgaron sobre el muro este de uno de los edificios de la Beida, nombre con el que se conocía popularmente a la Universidad de Beijing.
La respuesta a aquella pregunta retórica la ofrecían tras el titular los propios autores del comunicado, declarando que Song Shuo (Diputado del Comité Municipal del Partido en Beijing), Lu Ping (Secretario del Partido y Director de la Beida) y Peng Peiyun (Segundo Secretario del Partido) estaban elaborando clandestinamente un plan para traicionar los ideales revolucionarios y favorecer así a las facciones partidarias del camino capitalista.
Minutos después de colocar la pancarta sobre la fachada de aquel edificio cientos de jóvenes estudiantes universitarios se amontonaron alrededor del texto conteniendo la respiración. No podían creer lo que estaban leyendo. Los 'Guardias Rojos' de la Universidad de Beijing encabezados por Nie Yuanzi, acusaban públicamente a la dirección de dicha institución de estar actuando bajo el control de la burguesía y de promover acciones contrarrevolucionarias que atacaban las bases del Partido.
A las pocas horas del incidente, centenares de carteles con consignas revolucionarias inundaron las fachadas de todos los edificios del campus de la Beida acusando a sus decanos de actividades reaccionarias. Esa misma noche comenzaron a surgir sucesos similares en las escuelas y universidades de todo el país. La ola de protestas se extendió como la pólvora y las facultades entraron en una situación caótica a nivel nacional.
La tormenta se había desatado y ya nada ni nadie podría detenerla.





