11 nov. 2009

El Tornillo

Un buen día, un ingeniero fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja. Una computadora que valía 12 millones de euros y de cuyo buen funcionamiento dependía todo el trabajo de la empresa.



Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.



El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.



- ¿Cuánto le debo? - preguntó


- Son mil euros, si me hace el favor - contestó el ingeniero


- ¿Mil euros? ¿Mil euros por unos momentos de trabajo? ¿Mil euros por apretar un simple tornillo? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de euros, pero mil euros es una cantidad disparatada! Sólo le pagaré esa cantidad si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.



El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura. La leyó con cuidado. Sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto. Sin rechistar.



La factura decía:


Detalle de los servicios prestados:



Apretar un tornillo: 1 €


Saber qué tornillo apretar: 999 €


Total: 1000 €


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