29 nov. 2010

Sin pecado concebido

Continuando con la entrada anterior, ahora os toca el turno a vosotros. No miréis para otro lado ni os hagáis los despistados que esto es para todos vosotros. Para vosotros, que señaláis constantemente a vuestro prójimo como el malo de la película. Para vosotros, que jamás realizáis ni el más mínimo acto de autocrítica. Para vosotros que comentáis alegremente en internet todo lo que se os pasa por la cabeza, sin molestaros a analizar en profundidad nada de aquello de lo que habláis. Para vosotros, que nos deleitáis cada día con vuestra colección de iras sin criterio y que os gusta tirar piedras a diestro y siniestro, pero que luego escondéis la mano rápida y sigilosamente. Esto es para todos vosotros, a los que os gusta tanto generalizar. 

Ahora os toca a vosotros probar un poco de vuestro sistema.



Como ya explicamos, entendemos perfectamente la mala fama que los arquitectos tenemos entre la sociedad pero eso no quita para que ya estemos hasta las narices de escuchar tantas tonterías. Así que tenemos un mensaje para todos aquellos a los que les gusta tanto meter en el mismo saco a todo el mundo y reducir las situaciones mundiales a algo tan tonto como: "Nosotros somos los buenos, los inocentes y vosotros sois los malos, el cáncer del mundo, los causantes de todos los problemas". Somos conscientes de que no es una buena estrategia de marketing que uno se meta con sus clientes. Pero es que ya estamos hartos de tanta palabrería barata. ¿Os gusta generalizar?. Pues generalicemos.



Así que ahí va nuestro mensaje.

 Carta de un arquitecto a la sociedad de consumo o Ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos


Nosotros somos arquitectos. Asumimos nuestra parte de culpa en la llamada burbuja inmobiliaria a pesar de que, en la gran mayoría de los casos, siempre hemos sido trabajadores autónomos que se han prostituido para estudios explotadores de mayor escala. Asumimos nuestra participación en el Tinglado a pesar de que jamás hemos hecho negocios, ni hemos ganado cantidades millonarias con ninguna de nuestras colaboraciones indirectas. Nosotros hemos tenido como clientes a otros arquitectos, y aún así queremos entonar nuestro particular Mea Culpa por formar parte de esta mierda. Nos pongamos como nos pongamos nosotros también hemos contribuido a generar el problema y somos por tanto culpables en la medida que nos toque.



Vosotros/nosotros sois/somos la sociedad. Una sociedad podrida y pasiva. Una sociedad de seres sumisos. Una sociedad de esclavos sin alma. Una sociedad hipócrita hasta puntos inimaginables. Una sociedad conformista, vacía, inculta y manipulable. Y una sociedad que basa su desarrollo en el consumo productivo voraz y descontrolado. Y como sociedad de consumo que sois/somos estamos más que seguros de que habéis sido consumidores de los productos que nosotros generábamos. Vosotros que pregonáis a los cuatro vientos sabias lecciones de moralidad, también habéis sido parte implicada en todo este negocio. Vosotros sois la otra parte activa del problema, porque sin vuestro consumo, nuestro trabajo no tendría sentido.



El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.



Vosotros comprabais inmuebles para venderlos al doble o al triple pasados unos pocos años desde la adquisición del producto. Vosotros erais los que invertíais en ladrillo porque era una "apuesta segura" y porque era imposible perder. Vosotros erais los que abonabais parte de vuestra vivienda en dinero negro para tener que pagar menos impuestos. Vosotros erais los que os hipotecabais no una, sino dos y hasta tres veces, superando con creces cualquier regla básica de microeconomía doméstica. Vosotros fuisteis los que queríais sacar tajada del negocio inmobiliario. Vosotros formasteis parte de la burbuja especulando y negociando con rateros de medio pelo repartiendo beneficios a partes iguales. Vosotros marcasteis el ritmo y la calidad de un mercado. 

Vosotros elegisteis cantidad a calidad, rapidez a profesionalidad, dinero a honestidad y beneficios fáciles y rápidos a un trabajo bien hecho, decente y cuidado. No os importaron los pormenores ni tuvisteis en cuenta las consecuencias. Especulasteis con compraventas de pisos, adosados, chalets, urbanizaciones y terrenos. Convertisteis el alquiler en un negocio de mala calidad y abusos similares a los que realizan los bancos de los que os quejabais. Vosotros erais los que nos asegurabais que no iba a haber problema con la licencia para construir vuestro chalet en suelo rústico porque teníais un amigo en el ayuntamiento. Vosotros también habéis contribuido, y no sabéis de qué manera, a aumentar y aumentar durante todos estos años una burbuja que ahora nos ha explotado a todos en la cara. Vosotros fuisteis un agente más dentro de ese mercado de negociantes de poca monta, y os exigimos una responsabilidad por vuestra especulación en los tiempos de bonanza. 

Vosotros, aunque queráis mirar para otro lado, sois culpables.



Así que ahora tened un mínimo de decencia (si es que alguna vez conocisteis el significado de esa palabra) y no nos vengáis a los demás a dar lecciones de moral barata. Tenéis mucho que callar. Nosotros ya hemos entonado nuestro particular mea culpa por nuestra participación directa o indirecta en este negocio sucio. Os aseguro que yo no me he llenado los bolsillos, pero soy consciente de mi participación en el Tinglado. Pensad si vosotros, en algún momento de vuestras vidas, habéis participado también en este negocio. Y pensad en lo que habéis ganado tras esa "inocente operación de compra-venta".



Pensad, malditos. Pensad.



Y si llegáis a la conclusión de que sois como yo... o sea... de los malos de la película... tened al menos la decencia suficiente de cerrar vuestras bocas a tiempo. Pensad y realizad una profunda reflexión sobre vosotros mismos antes de convertiros en los falsos defensores de la moralidad que luego no aplicáis a vuestras vidas.



No olvidéis que una oferta se genera por una determinada demanda. Si la demanda aumenta de manera desproporcionada, la oferta se ajusta a ella. Si la demanda no exige calidad ni profesionalidad y se impone el todo vale con tal de que genere dinero, la oferta se vuelve a ajustar a ella. Así funciona cualquier mercado. Si no hubiera habido tiburones especuladores que demandaban y demandaban, probablemente nunca habría existido una oferta tan desmesurada, tan mediocre, de tan poca calidad y con tan poco control sobre las consecuencias.



Repetimos por enésima vez: Nosotros asumimos nuestra parte de culpa. Asumid vosotros también la vuestra. No seáis tan fariseos de mirar hacia otro lado dando lecciones a los demás. Y la próxima vez que estéis aburridos en vuestras casas y queráis escribir un comentario soltando mierdas a diestro y siniestro, comprobad antes si vosotros estáis limpitos y relucientes. Ya basta de tanta hipocresía y de tanta incultura.



Antes de apuntar con el dedo a la gente o de lanzar vuestras piedras tan alegremente, comprobad si teneis las manos limpias, el corazón tranquilo, el alma intacta. 

Comprobad si estáis verdaderamente libres de todo pecado.



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