20 nov. 2009

¿Quién vive ahí?

No vemos mucho la tele, pero un compañero nos ha comentado que hace unos días, en el programa "Comando Actualidad" de Televisión Española, ofrecieron un grandioso estudio sociológico-arquitectónico digno de ser visto y valorado. Se titulaba "¿Quién vive ahí?", y seguía la linea de este tipo de formatos televisivos que se reproducen como setas últimamente, del estilo de Españoles por el mundo, Futboleros en Tegucigalpa, Asmáticos en el Himalaya o Guajaqueños en Alburquerque.

He aquí el preciado reportaje. Recomendamos verlo antes de seguir leyendo.


De este documento sin precedentes procedemos a extraer las siguientes leyes universales:


Ley de Direccionalidad Opuesta de la oferta y la demanda

Los arquitectos van para un lado y la sociedad para otro completamente opuesto. No existe, en este momento, posibilidad de acuerdo entre oferta y demanda arquitectónica. No existen muchos más casos dentro de un mercado, en el que clientes y productores vayan en direcciones tan diferentes. Esta es una de las paradojas más complejas con que se enfrentan los sistemas de valoración y análisis de mercados. Es una situación que tiene perplejos y desconcertados a los analistas de medio mundo.

El Síndrome del Decorador de Calles 

Los arquitectos, en ocasiones, tienen un serio problema de Fachaditis Aguda. Esta enfermedad, muy poco conocida pero cada vez más común, hace que el arquitecto tan solo se preocupe por el espacio comprendido entre el acabado interior del edificio (que suele ser de pladur pintado) y el acabado exterior del mismo (que suele ser variable y habitualmente poco duradero). Este síndrome, hace que la sección diferencial de edificio comprendido entre el aire interior climatizado y habitable, y el espacio exterior, se convierta en el único elemento de proyecto que parece importar al arquitecto. El resto del edificio es secundario. No interesa. Ni sale en la foto finish de una revista ni lo ve nadie más que el propio inquilino, y habitualmente es modificado por este último a su antojo.

En el video se aprecia cómo, durante un tiempo, se han utilizado muchos materiales dudosamente vistosos y claramente baratos, de calidad muy mejorable, con una durabilidad muy escasa y una puesta en obra que deja mucho que desear. Ejemplo práctico: Se observa muy bien en el reportaje lo "bien" que aguantan el paso del tiempo las correderas de deployé de una de las viviendas. Se le ha llamado a esta sintomatología, el Síndrome del Decorador de Calles. Al igual que una señora elige un papel pintado determinado para el salón de su casa (asesorándose con multitud de revistas de decoración e interiorismo), los arquitectos elegimos tal o cual tipo de "policabronazo" para servir de decorado en nuestras calles (asesorándonos en las modas, los últimos gritos y lo más “in” que nos propone diariamente una gran parte de la prensa rosa de la arquitectura).


La ley de la Visión Selectiva o cómo ver la Paja-en-el-Ojo-Ajeno y no ver la Viga-Vierendel-en-el-nuestro 

Los males-humanos somos todos despreciables por defecto, sin distinción ni discriminación alguna de raza, color, sexo, lengua, religión, opiniones políticas o de otra índole, posición económica, lugar de nacimiento u otra condición. (Ver minuto 6:20). Un animal humano es perfectamente capaz de quejarse enérgicamente de que “los vecinos de enfrente” les hayan apodado como “los naranjitos" (lo que supone que están marcados... que son señalados... resumiendo, que se sienten diferentes a los demás y eso es algo que ningún mal-humano quiere), pero al minuto siguiente es igualmente capaz de ir corriendo a reírse de los que tienen al lado porque "parece que viven en contenedores de basura de colorines".

Es decir, que no nos gusta sentirnos señalados, pero a la mínima ocasión apuntamos con nuestro dedo acusador a los demás. No queremos que nos pongan motes despectivos, pero ya hemos llenado el barrio de apodos, incluso hemos puesto sobrenombres a los que todavía no han venido a vivir al edificio de al lado.

La ley de la Capacidad Demagógica Ascendente 

La capacidad del discurso demagógico no es propiedad exclusiva del político, como se creía hasta hace poco. El ciudadano común ha demostrado tener la misma capacidad para camuflar sentimientos supuestamente amorales, dentro de un discurso aparentemente normal, y salir airoso. Dicha capacidad tiende a infinito una vez incluimos la variable tiempo. (Ver minuto 3:28)

Pregunta:¿Qué te parece que haya tantos edificios de colores?


Respuesta: Fatal. Muy mal. Porque vivimos gente, no exposiciones. Yo si hubiera querido que me hubieran expuesto me voy a un museo, ¿sabes? O salgo a la calle en bolas. En fin, cualquier cosica de esas, pero aquí lo que ocurre es que cada día se cuelan sin pedir permiso chinos, árabes, estudiantes de América, saltan vallas, abren puertas, rompen cerraduras.... y todo para hacer fotos...


(¿Chinos y árabes colándose para hacer fotos? Madre mía cuánto estudiante de arquitectura Erasmus hay por Madrid ¿Acaso está camuflando un sentimiento clasista/racista dentro del discurso, poniendo como excusa los estudiantes de arquitectura? Nooooo... qué malpensados somos...)


El Síndrome de la "Carmen Lomana de Carabanchel"

Cualquier persona, por muy humilde que sea su vida, tratará de mirar por encima del hombro a su prójimo para sentir la satisfacción de ser superior. Si dicho prójimo es un familiar directo, mejor. Esta enfermedad, demuestra que todos llevamos dentro a una Carmen Lomana, dispuesta a salir en cualquier momento para sentirnos por encima de otra persona.

En el video, se puede apreciar esta enfermedad a partir del minuto 8:45, y queda demostrado con frases como:


- "Como es lógico tu pagas un dinero por vivir aquí, y luego... aunque te encuentras con bastantes vecinos que están muy adaptados... hay otros que no traen nada bueno al barrio." (Amén)

- "Pues hombre... esto no te agrada. Te apetece encontrarte a tu alrededor edificios y gente como lo que estás acostumbrada." (Amén)

- Y la mejor: "Que sí, que es mi hermana y la quiero un montón (risas y abrazos). Pero.... claro.... me gustaría tener al lado algo más acorde a lo que he pagado....." (Te alabamos, óyenos)



La paradoja de la Lucha de Clases

Todo el mundo, independientemente de su condición económica y social, es clasista y elitista hasta que se demuestre lo contrario. (Ver la ley número 5) Las personas creen que son los de otras clases, los que hacen que el mundo no funcione correctamente. En el video se aprecia claramente en dos momentos:


1. Véase qué ocurriría si se damos la vuelta a una situación: Si de pronto fueran los edificios libres los que se hubieran construido de "colorines" y los de protección oficial fueran de ladrillo, me apuesto el brazo derecho a que todo el mundo diría que claro, "a ellos les dan los edificios grises, anodinos y tristes... mientras que a los que pagan más les dan los edificios bonitos, coloridos y alegres". Es decir, si a los de más dinero se los dan diferentes, es que será por algo.


2. Véase cómo siempre hay un elemento desestabilizador, y habitualmente este no pertenece a nuestro supuesto grupo: La hermana que llamaremos Carmen Lomana se queja de la gente VPO, entre los que se encuentra su propia hermana, a la que llamaremos hermana VPO. La hermana VPO, a su vez, se queja de los chinos y los árabes que conviven junto a ella en el barrio. ¿Tendrán también los chinos y los árabes su elemento focalizador de iras.

La ley los Argumentos Contrarios

Dentro de la misma conversación se escuchan estas afirmaciones, por parte de la misma persona:


- "Este edificio es horroroso"
- "Los de protección oficial son de colores y los de vivienda libre no... Lo han hecho para diferenciarnos.... No hay derecho..."


- "He pagado por 80 m2 unos 90.000 euros" (LOL)

- "A mi los acabados interiores me encantan... son muy buenos"
(En qué quedamos, joder.... ¿Te estás quejando o estás contenta? Aclarémonos antes de abrir la boca. La conclusión podría ser expresada de otra manera, como por ejemplo: "Sí, estamos contentos porque la vivienda tiene unos buenos acabados, es grande, tiene una buena distribución y nos ha salido muy bien de precio, pero la verdad es que el edificio por fuera podría haber sido algo más sobrio.... pero bueno.... en líneas generales estamos muy agusto." Esto hubiera sido más sincero.)

La ley de la Relatividad del Gusto

¿Cómo puede alguien con un cuarto como ese, criticar el color naranja de unas carpinterías, sin que su cara se caiga al suelo automáticamente de la vergüenza? (Ver minuto 3:00) A ver, señora fina, que cada uno tiene derecho a hacer lo que quiera, pero es que su casa parece una reinterpretación del museo de los horrores en versión Agatha Ruíz de la Prada. En mi opinión, el romántico de su hijo, el de las gafas pegadas con celo, para entendernos... Omar... acabará ingresado en alguna institución psiquiátrica con brotes de esquizofrenia paranoide, por tener que dormir en esa habitación durante su infancia. Luego, usted le echará la culpa al color de las ventanas.

La ley de la Experimentación con el Hombre-Cobaya

Las sociedades son exigentes, pero para ciertas cosas. (Ver minuto 12:00) El Hombre-Cobaya nos enseña su casa y comenta: "Somos un experimento. Lo dijo así el arquitecto. Este tipo de cosas no se deberían hacer con la gente. Nadie debería poder experimentar con personas." ¿Y usted, caballero? ¿No toma antibióticos cada vez que le duele la garganta, señor Hombre-Cobaya? ¿Se ha vacunado ya contra la gripe A, señor Hombre-Cobaya? ¿Y ha vacunado a sus hijos contra alguna otra enfermedad a lo largo de su vida, señor Hombre-Cobaya? ¿Les lleva a comer a McDonald los domingos, señor Hombre-Cobaya? ¿Les da dinero para que se compren bollería industrial en el recreo, señor Hombre-Cobaya? ¿Ha bautizado a alguno de sus hijos-cobaya al nacer, sin que ellos pudieran elegir si querían o no querían? Si ha contestado que sí a alguna de estas preguntas es que usted (y sus hijos) ya eran unas cobayas de laboratorio, así que no sé por qué tanto alarmismo con su vivienda. Al menos tiene una, y no andaba mal de precio. Yo no tengo una todavía. Señor Hombre-Cobaya, dice que el arquitecto experimenta con usted por colocar una fachada no convencional, pero ¿qué grado de experimentación realiza usted consigo mismo o con sus propios hijos? ¿Experimenta con su cuerpo la Medicina y las Industrias Farmacéuticas? ¿Experimenta usted con sus churumbeles? ¿Juega con sus vidas? ¿Altera sus organismos? Señor, usted ya era una puta cobaya del mundo, y sus hijos ya eran a su vez unas cobayas suyas. Así que menos drama. (Ver minuto 13:00) "Se nota que en verano se está mejor. El salón no está mal. La cocina es generosa" (O sea machote, que está usted contento ¿no? Joder, haber empezado por ahí, señor Hombre-Cobaya).




La ley de la Sostenibilidad Universal

La presentadora del programa (ver minuto 16:00) hace una gran definicion sobre la sostenibilidad. Dice: "Esta vivienda es bioclimática porque tiene paneles solares en el techo". Algunos, para explicar esto mismo, hacen verdaderos manifiestos, millones de esquemas incomprensibles para el humano medio que podrían resumirse en "fresquito en verano" y "cálido en invierno", e infinitas tablas y números que avalan la sostenibilidad del edificio. Esta mujer es el paradigma de la simplificación. Aplausos mil.



Ampliación de la Evolución de la Economía de Mercado: Teoría de la Pista de Pádel y la Piscina como elementos necesarios y suficientes


Para una persona de clase media o media-baja que viva en el seno de una sociedad capitalista, ser rico consiste únicamente en disponer, dentro de la urbanización de su bloque de viviendas, de una pista de pádel y una piscina. Tener un gimnasio ya se considera alcanzar la cima de la evolución capitalista y es algo que sólo unos pocos pueden lograr con mucho esfuerzo y gran dedicación. Todo el mundo que se precie aspira a tener, al menos estos dos elementos clave en su urbanización, para poder llegar a convertirse en una persona respetable, decente y en un ejemplo a seguir para el resto de la comunidad. La Teoría de la Pista de Pádel y la Piscina fue desarrollada, en origen, por Adam Smith en su prólogo a “La Riqueza de las Naciones” en 1776. Todavía en nuestros días, sigue siendo un importante marcador del poder económico de las sociedades regidas por los sistemas basados en la economía de mercado. Osea, todos.

3 comentarios :

nmas1 dijo...

jajaja!!

Muy bueno, chicos. José María se marcó algo más corto, mencionando aquella frase nunca suficientemente valorada en toda su extensión de: "Bofil, hortera de bolera".

Sin embargo me quedo con lo el "Síndrome de Carmen Lomana de Carabanchel" y todo lo que la heredera de la hipoteca de 300.000 a 50 años le suelta a su hermana por esa boquita después de, encima, haberle llevado el pan a casa.

Mazer dijo...

Luego nos quejamos de que nos dan reality cuando anunciaban reportaje. Aún reconociendo la facilidad del chascarrillo de la primera parte del -nunca olvidemos lo que debería ser- reportaje de investigación, se nos muestran cosas muy interesantes y sobre las cuales como arquitectos (o simplemente como personas que no deberían quedarse en lo superficial) convendría reflexionar y destacar. Pero en vez de eso nos quedamos en el enfoque criticón y marujero... nos dan en el fondo lo que pedimos

ShaelKoNef dijo...

ese edificio el cual esta cubierto con un tipo de malla (el cual el dueño llama el cacharro).. de quien es?