24 oct. 2009

Declaración

Esta es la transcripción de la declaración realizada a petición de Felix Arranz y el equipo de Scalae.net. La pregunta que Felix nos lanzó fue la siguiente: ¿Qué es lo que en este momento consideras importante para la arquitectura y los arquitectos en España?.

La declaración va dirigida a los candidatos a las elecciones para la presidencia del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Se nos pidió que no durase más de cuatro minutos, por lo que decidimos centrar la problemática en aquellos temas que dependen directamente de la labor de dicho Consejo y de los Colegios de Arquitectos, dejándo a un lado otros asuntos no menos importantes que derivan del propio trabajo de los arquitectos y de su relación con el cliente y con la sociedad de consumo.


Declaración para el CSCAE


Hola, soy Julen Asua, soy un arquitecto que trabaja actualmente en Madrid. Dedico aproximadamente el 50% de mi tiempo a trabajar por cuenta ajena para una oficina de arquitectura, y el resto de mi tiempo colaboro junto a Nieves Merayo en la formación de un sueño progresivo a largo plazo, que hemos llamado multiDO arquitectos.

No parece tan difícil mejorar las cosas. Es sólo cuestión de intentarlo.

La constante evolución de la sociedad de consumo exige la continua reconversión de los profesionales ofertantes para adaptarse a las nuevas necesidades requeridas por el mercado hacia el que van dirigidos. Los arquitectos, su trabajo y el desarrollo del mismo han ido evolucionando de manera progresiva acomodando sus ideas y sus recursos (tanto humanos como técnicos), a las nuevas estructuras de negocio que demanda dicho mercado. Aun así queda mucho camino por recorrer… y en ello estamos.

Toda esta evolución en los profesionales no se ha visto reflejada en el caso de sus organismos e instituciones. Los Colegios de Arquitectos se han convertido en plataformas estancadas y obsoletas que no han sabido (o no han querido) ir a la par de esta evolución de la profesión. Se han convertido, a nuestro juicio, en un estorbo. Su función ha quedado reducida a ser un órgano recaudatorio que, lejos de contribuir a agilizar un proceso ya de por sí complicado y excesivamente burocrático, lo ha conseguido ralentizar y encarecer todavía más. Un organismo que, a la hora de la verdad, no cumple con efectividad ninguna de las dos misiones que, en nuestra opinión, justifican su existencia: La representación y la defensa del colectivo de arquitectos.

Quiero insistir en este punto: La representación y la defensa de TODO el colectivo de arquitectos, atendiendo a TODAS sus necesidades y mirando por TODOS sus intereses.

Nos encontramos por otro lado, con una situación de mercado fácilmente resumible. Atendiendo al funcionamiento laboral, la profesión se divide claramente en dos sectores bien diferenciados, al margen de los matices que pudieran surgir dentro de cada uno:

Arquitectos que firman proyectos y trabajan por cuenta propia, que serían los arquitectos autónomos y aquellos que no firman proyectos y trabajan por cuenta ajena, es decir, los arquitectos asalariados.

La realidad es que el "sindicato vertical" del Colegio que pretende atribuirse la función de "defensa de la profesión", no representa a una gran parte de sus colegiados. Existe una diversificación del ejercicio profesional que ha ido progresando hasta lo que es hoy en día. Es decir, una minoría representada que visa proyectos y conforma el principal sustento económico de los Colegios, frente a una mayoría ignorada que trabaja por cuenta ajena y no visa proyectos, por lo que no aporta financiación alguna a las estructuras que teóricamente deberían representarles y defenderles. Para estos últimos, la colegiación sirve únicamente como una especie de carné de pertenencia a un club privado, simplemente por el orgullo de pertenecer y poco más, pero en la práctica carecen de una representación real y tangible.

Y ahora que la situación no es la misma que en los tiempos de bonanza, hemos llegado, por fin, a un punto de no retorno.

Por último, no queremos disimular nuestro malestar ante las acciones que se han llevado a cabo mientras todo el mundo miraba para otro lado. Nos gustaría destacar tres carencias importantes que hemos ido detectando en el funcionamiento del Consejo y de los Colegios de Arquitectos durante estos últimos años. Queremos nombrar las tres que nos parecen más significativas y que requieren una solución urgente:

1 - El empeño de los Colegios por el mantenimiento de sistemas recaudatorios forzosos como el visado obligatorio, que encarecen y complican el proceso sin otro cometido real que la autofinanciación y el sustento de sus propias estructuras.

2 - La ausencia total de interés en una regularización laboral de la profesión, amparando durante años la formación de estructuras empresariales basadas en la contratación como falsos autónomos de mano de obra barata y fácilmente prescindible en tiempos de crisis, que ha propiciado la existencia de miles de trabajadores que ahora se hallan en situación de total y absoluta indefensión.

3 - La pasividad del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España ante la entrada en vigor del Proceso de Bolonia, con la consecuente pérdida de la categoría académica del título de arquitecto, lo cual demuestra que no les ha importado lo más mínimo la defensa de un sistema educativo que garantice la formación de verdaderos profesionales.

En nuestra opinión no es tan difícil mejorar. Bastaría un cumplimiento mucho más estricto de un código verdadero de deontología profesional.

Un Consejo que aúne y estructure a todos los Colegios de Arquitectos. Un colegio para todos, con condiciones diferenciadas de representación y defensa para cada uno de los sectores laborales de la profesión. Sin excepciones. Que satisfaga las necesidades de sus colegiados. De todos sus colegiados. Un organismo que funcione como un mecanismo de control y de calidad orientado a conformar y a organizar un mercado laboral justo y compensado. Que trabajase como un sindicato apolítico que supiera mirar por los intereses reales de sus representados. Una entidad que, independientemente del espectro laboral en el que se situé cada profesional, sepa aportarle una unidad basada en el buen hacer y en la lucha por unos intereses comunes. Un verdadero Colegio donde todos y cada uno de nosotros tengamos un hueco y nos haga formar parte de una misma realidad profesional.

Como dije al principio de la declaración, no parece que la solución para mejorar ciertos de los problemas actuales, parezca muy complicada. Es algo bien sencillo, porque pasa porque nuestras instituciones cumplan las labores para las que fueron designadas.

Creemos que, al menos, merece la pena intentarlo, por el bien de los arquitectos, por el bien de la profesión. Por el bien de la Arquitectura.

Declaración realizada por Julen Asua y Nieves Merayo para Scalae.net
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