8 may. 2009

El visado

El texto que reproducimos a continuación es un fragmento de una carta difundida hoy por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid entre sus colegiados, para explicar la existencia del visado de los proyectos de arquitectura. La carta lleva por título "Visado útil" y sinceramente, no comprendemos a santo de qué viene esa necesidad de explicar en este momento lo que nunca ha tenido explicación. Seguramente influirá el hecho de que, en estos tiempos de crisis, la gente comienza a realizar preguntas incómodas de difícil respuesta.

Desde los Colegios observan cómo cada vez más y más arquitectos empiezan a cuestionar la legalidad y la necesidad de ciertos elementos del proceso, cuya única finalidad real es la recaudación indiscriminada, cual tributo del campesino al señor feudal.

Y están viendo las orejas al lobo. Pues señores, bienvenidos al club.

He aquí parte de la carta firmada la Señora Paloma Sobrini, Decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid:

"Queridos compañeros:

 La obligatoriedad del visado, y por ello la exigencia del COAM, viene determinada por la Ley Estatal de Colegios Profesionales de 1974 y por la autonómica Ley de Colegios Profesionales de 1997, además de por los Estatutos del COAM.

El visado de los trabajos de los arquitectos aporta a nuestros clientes, y por tanto a la sociedad, lo siguiente:

Punto 1 - El arquitecto que firma el trabajo profesional tiene la titulación necesaria para hacerlo. Evita el intrusismo.

Punto 2 - El arquitecto que firma el trabajo profesional está habilitado en esa fecha para hacerlo pues no está inhabilitado por sentencia judicial ni por sentencia deontológica para firmar trabajos de arquitectura.

Punto 3 - En caso de proyectos de edificación se certifica que éstos no contienen infracciones urbanísticas graves y manifiestas según lo indicado en el artículo 46 del reglamento de disciplina urbanística de la ley del suelo.

La responsabilidad del visado del COAM viene determinada por la Ley de Colegios Profesionales de 1974. Los Colegios de Arquitectos tienen la competencia delegada de la Administración para visar estos proyectos."


Ahora analicemos todo esto:

- Según el punto 1 de la citada carta, nos hacen pagar un impuesto (además de pagar religiosamente nuestra cuota de colegiación), debido a que es la única manera de certificar que somos arquitectos. Será que la mierda de título firmada y sellada por el Rey Juan Carlos I que tengo en mi casa, y que me ha costado años de esfuerzos intelectuales y económicos, no vale para nada. Ese papel es como tener enmarcada una etiqueta de Anís del Mono. Es una especie de broma. Vaya hombre, a los médicos les funciona.

Ahora simplifiquemos el contenido de este punto para que todos nos aclaremos un poco: Esto quiere decir que yo NO soy arquitecto mientras el COAM no certifique (previo paso por caja) que realmente lo soy. Entendido. Es decir, que cada vez que un arquitecto firma un proyecto, tiene que demostrar que tiene un título que le permite hacer ese trabajo, pagando un canon. Además, inexplicablemente este canon es directamente proporcional al volumen de la obra que se vaya a llevar a cabo, esto es, que es más complicado, laborioso y caro para el Colegio dar fe de que un arquitecto posee un título, si va a construir un edificio de 10.000 m2 que si va a contruir una casita de 100 m2. Paradójico. No deja de sorprendernos que haya que pagar para que un organismo que no es público (aunque funciona como tal), diga que sí que puedes ejercer porque eres quien dices ser. Básicamente es pagar por estar en una lista, ya que certificar que tienes un título universitario y que por tanto puedes dedicarte a ejercer tu profesión es un derecho que adquieres al realizar y aprobar una carrera universitaria, obteniendo el consiguiente diploma.

- Según el punto 2, nos hacen pagar un impuesto con el fin de que el cliente esté seguro de que ese arquitecto que ha contratado está en condiciones legales de ejercer su profesión, pues no tiene causas pendientes con la justicia ni está inhabilitado para realizar proyectos de edificación. Para entendernos, esto significa que el arquitecto no tiene el derecho de presunción de inocencia si no paga un tributo. Todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario. Cada vez que uno firma un proyecto tiene la obligación de demostrar su inocencia, pagando. A partir de ahora cada vez que pida un taxi, vaya al médico o contrate los servicios de un abogado, debería exigirles un documento firmado ante notario que acredite que son quienes dicen ser y que además no hayan cometido delito alguno que les impida ejercer sus respectivas profesiones. Cada vez que actuen, tendrán que pagar para que otro nos diga a los demás que son hombres de bien.

Y yo, iluso de mí, creía que lo que realmente tenía que ser demostrado era la culpabilidad en lugar de la inocencia. ¿No es esto intrusismo hacia los notarios y vulnera además un derecho fundamental del hombre?. Insistimos, una vez más toda esta patraña absurda vuelve a llevarnos a la misma conclusión: Hay que pagar por pertenecer a una lista de nombres.

- Según el punto 3, nos obligan (de nuevo) a pagar un impuesto para certificar que el proyecto presentado cumple la normativa urbanística pertinente. Esto ya es lo que me faltaba para rematar la faena. Volvemos a lo mismo por tercera vez. Pase lo que pase, la cuestión es soltar la pasta por cada gilipollez que se le ocurre a los que van a recibir esos pagos. Ya puestos, podrían también pedirnos el pago de un canon para certificar que somos seres humanos y no alienígenas, o para demostrar que no tenemos encerrado a ningún familiar en el sótano de nuestra casa mientras le sometemos a todo tipo de torturas y vejaciones constantes, o parar cualquier locura que se le ocurra al caradura de turno. Si el proyecto no cumple la normativa jamás podremos (se supone) conseguir la licencia (el permiso) para construir. Si realmente el Colegio de Arquitectos fuera el encargado (previo pago) de asegurar que un edificio cumple las normativas, e incluso los Documentos Básicos del CTE, entonces debería tener parte de responsabilidad cuando da luz verde a proyectos que, una vez construidos, se demuestra que han incumplido ciertos puntos.

Si el arquitecto es (por ley) responsable de los fallos de un proyecto por tener la autoría, entonces los que permiten (gracias a su mágico visado) que esos proyectos se construyan, los que avalan su veracidad, deberían tener también cierta responsabilidad sobre dichos fallos. Pero eso no ocurre, porque es mentira. Porque no se revisan los proyectos en los Colegios, sino que lo único que se mira es que la documentación que hay que entregar esté completa. Nada más. Otra vez, pagamos por nada más que por pertenecer a una lista de nombres que sueltan la pasta sin rechistar.


Analizados los tres puntos, señores representantes de los Colegios de Arquitectos, tenemos que decir que seguimos sin comprender nada. No nos han aclarado nuestras dudas. Ustedes deberían ser nuestra voz y nuestra defensa, y está visto que ni hablan por nosotros ni nos defienden de nada. Ustedes deberían ser nuestro sindicato (por llamarlo de alguna manera) y los encargados de hablar y reclamar los derechos de nuestro colectivo, y ni siquiera han sabido gestionar correctamente el inevitable Proceso de Bolonia. Ustedes deberían ser los encargados de que la profesión mantenga un alto nivel de profesionalidad para que la calidad de nuestros servicios nos avale ante la sociedad, y no hacen más que encarecer y obstaculizar un proceso que ya de por sí es caro y engorroso. Ustedes no tienen credibilidad, porque no se la han ganado y porque no conocemos ni un solo arquitecto que defienda su existencia ni su labor (los habrá, pero no hemos tenido el gusto).

Eso sí, dentro de unas semanas son las elecciones para la Junta de Representantes del COAM y ahora sí que están movilizándose y poniendo en marcha toda su maquinaria. Ahora sí que limpian su imagen a base de de frotar y frotar toda la mierda que tienen incrustada en su organismo. Ahora sí que les vemos mandándonos mensajitos al móvil, al mail y al correo ordinario, reclamando nuestro apoyo y nuestro voto. Ahora sí que vemos a sus emisarios llamando a la puerta de los estudios de arquitectura para llevarse (esto es verídico e inexplicable) los sobres con los votos para su grupo, como si de un sistema caciquista se tratase. Ahora sí que les aflora el el político que llevan dentro porque es una bestia que no puede ser domesticada. Ahora sí que se acuerdan incluso del colectivo de arquitectos colaboradores a los que nunca han defendido porque no eran de los que llenaban sus arcas.

Pues ahora no, señores míos. Ahora no tendrán nuestro apoyo. Y si esto mismo no lo hiciéramos solo nosotros, sino todos los colegiados que se sienten estafados por su labor y su gestión, las cosas seguro que comenzaban a cambiar un poco. Ahora es el momento de salir de este absurdo sistema feudal del pago de tributos por demostrar lo que todos tenemos ya bastante demostrado, y comiencen a dedicarse a otros menesteres más productivos. Quizá a corto plazo esto no les reporte tantos beneficios, pero probablemente a la larga todo el conjunto de la profesión (incluidos ustedes) salgan beneficiados. Se lo aseguramos.

Por nosotros, de momento, la revista (que es lo único que obtenemos de ustedes) se la pueden meter por donde la espalda pierde su nombre. Que a nosotros cada mes en esta santa casa, nos llega por partida doble.

4 comentarios :

JMER73 dijo...

Magnifico, como siempre.

Lo definis perfectamente. El visado es un impuesto revolucuonario. Es en la mayoria de casos ESTATUTARIO (asi lo pone en el sello) con lo que solo comprueba la integridad documetal y la colegiacion. En realidad, es una herencia arcaica de una epoca en la que habia muy pocos profesionales y los colegios hacian la labor de supervision de la administracion. Esta situacion, evidentemente, no es la actual.

Ademas, pone estatutario porque los estatutos de los colegios de arquitectos OBLIGAN A VISAR todos los documentos que se produzcan. Traduciendo, estoy onligado a colegiarme para trabajar, y ya de paso, sin comerlo ni beberlo, me obligan a visar por narices.
Asi se las ponian a Fernando VII.

Si os sirve de ejemplo, en mi experiencia de arquitecto municipal, MENOS DE UN 2% de los proyectos que me han llegado han pasado supervision sin tener que corregir algo.
Y estaban todos visadisimos.

grupo multiDO [Julen Asua+Nieves Merayo] dijo...

Gracias Chema... Tienes toda la razón aunque no hayamos hablado de ese punto: Es una herencia de una época diferente con necesidades completamente distintas a las actuales. Lo que antes podía ser un mecanismo de control que descargaba de ese trabajo a la administración, hoy en día se convierte directamente en un trámite sin valor útil real (aunque sí monetario) que encarece y obstaculiza el sistema.

Me hace gracia lo del "Impuesto Revolucionario", ya que en una segunda parte de este escrito hablábamos precisamente de eso, lo que pasa que la publicaremos en unos días porque sino la entrada iba a ser larguísima. Aún más.

Un saludo

Felix Arranz dijo...

Queda muy clara tu posición respecto del visado y de los colegios, pero dado que el visado es lo que hasta ahora ha sustentado los colegios, y que es una capacitación delegada de la administración pública... dos cuestiones: ¿Cómo imaginas unos colegios, o sindicatos como dices, sin visado? y... ¿Cómo imaginas la devolución de esta capacitación a la administración pública?
Por la lógica de tu reflexión imagino que lo ves de igual o peor manera para el caso de otros colegios o de profesiones como notarios, registradores... si?

grupo multiDO [Julen Asua+Nieves Merayo] dijo...

Hola Felix, gracias por el comentario.

La respuesta a tus preguntas es (cómo no) demasiado larga para colocarla en los comentarios. Así que si no te parece mal, la colgaremos como entrada del blog en unos días.

Una vez más, gracias por tu comentario.