13 may. 2009

Una pregunta

Ante la pregunta que nos planteaba un compañero en los comentarios de la entrada anterior, hemos preferido publicar nuestra respuesta directamente en el blog como una entrada nueva, debido a la extensión de la misma. No podemos ser sintéticos en nuestras respuestas ya que hay muchos matices que no queremos que queden en el aire.

++ La pregunta:

Queda muy clara tu posición respecto del visado y de los colegios, pero dado que el visado es lo que hasta ahora ha sustentado los colegios y que es una capacitación delegada de la administración pública... dos cuestiones: ¿Cómo imaginas unos colegios, o sindicatos como dices, sin visado? y ¿cómo imaginas la devolución de esta capacitación a la administración pública? Por la lógica de tu reflexión imagino que lo ves de igual o peor manera para el caso de otros colegios o de profesiones como notarios, registradores.

++ La respuesta:



No creemos que nos corresponda a nosotros solucionar los problemas de financiación de una entidad cuya labor actual estamos poniendo en duda. Nuestra opinión es que si éstos no pueden subsistir sin un impuesto revolucionario desproporcionado que no aporta nada ni al cliente ni al arquitecto, pues habrá que buscar un nuevo modelo de representación alternativo de defensa y representación del colectivo, que realmente nos ofrezca algo a los que pagamos. Reivindicación de derechos y cumplimiento de deberes. Actualmente no hacen ni una cosa ni la otra. Simplemente nos ofrecen un asesoramiento en ciertos temas documentales, legales y judiciales (faltaría más), pero aparte de eso, nada más. De los temas importantes nos vamos olvidando. Hay una cosa muy simple: "Si pagamos, queremos un buen servicio a cambio", y lo que nos ofrecen actualmente los colegios (no solo es mi opinión sino también la de todos los arquitectos con empresa propia que conozco, desde los de 40 años hasta algunos de casi 80) no es ni de lejos acorde. Si al menos no fuera un trámite obligatorio podríamos elegir o nuestros clientes podrían escoger si quieren, además de la licencia, contar con el aval y la seguridad del visado colegial. Es como si fuera obligatorio tener implantado en cada estudio el sistema de garantía de calidad ISO 9000.



En cuanto a la "representación y lucha por los derechos de la profesión", (el tema del sindicato) tampoco vemos que sea hoy en día su labor. Por contra, los colegios de ingenieros sí han sabido mirar por los intereses del colectivo al que representan y lo han conseguido (véase Bolonia), mientras el COAM no ha hecho ni siquiera una labor de información detallada de todo el Proceso hacia sus colegiados. Somos conscientes de que el COAM no tenía capacidad directa de negociación con los políticos, pero si se hubieran hecho las cosas bien y se hubieran tomado cartas en el asunto a tiempo, la presión que hubieran realizado hacia el CSCAE y hacia el Ministerio de Educación, habría sido de vital importancia. Se limitaron a pedir disculpas cuando estábamos en un punto de no retorno. Nada más. Solo actuaron cuando fueron conscientes que, lo que en un principio parecía algo que sólo iba a afectar a estudiantes y a futuros arquitectos, al final se convirtió en algo que afectará a todo el conjunto de nuestra profesión (incluyéndose por supuesto, a ellos mismos). Y ya era demasiado tarde.



Así que la labor sindical no la desarrollan por ningún lado. No hay más que ver cómo (de nuevo) los colegios de ingenieros luchan por evitar en su colectivo condiciones laborales irregulares, y cuando un ingeniero acaba su carrera y va a buscar trabajo lucha por unos honorarios y exige unas condiciones laborales (apoyado por su colegio) que distan mucho de las que nosotros demandamos en la misma situación. Por tanto, si funcionasen como modelo de sindicato me parecería perfecto (ya que ahora mismo no tenemos ninguno), pero ni ahora lo son, ni cuando han tenido la oportunidad de actuar como tal, lo han hecho.



En cuanto a los tres puntos que explican en la carta tratando de justificar lo que la mayoría de sus representados considera un sinsentido, seguimos sin entender los motivos reales de la obligatoriedad de visado, tal y como explicamos en la entrada del blog (parte 1), ya que la única labor real que llevan a cabo es la de la comprobación de la integridad documental del proyecto presentado. Nada más. Y como consecuencia, algo que no sirve para nada y vale dinero, lo consideramos del todo evitable.



En cuanto al traspaso de las competencias hacia la administración pública, en nuestra opinión pasa porque los ayuntamientos tengan unas delegaciones que realicen la labor de control de cumplimiento de normativas urbanísticas y de acreditación de que el arquitecto firmante realmente lo es, y además no se encuentra inhabilitado. Es decir, tratar de que la tramitación de lo que ahora mismo se conoce como la licencia urbanística, tenga en cuenta también estos factores (aunque algunos ya los contempla, porque te pueden denegar una licencia si incumples la normativa urbanística o te pasas en la edificabilidad). Si eliminásemos el trámite inútil del visado, y centralizásemos el pago en un único y efectivo mecanismo de control y certificación regulado por la administración, sería todo bastante más operativo. Hay que tener en cuenta que el visado del colegio no te exime luego de que el técnico del ayuntamiento de turno te mande una carta con miles de requeridos (algunos negociables, explicables o interpretables, y otros no) y que si no se subsanan esos errores no hay licencia que valga. Pues como este trámite no lo vamos a eliminar, centralicemos en él todos los controles. Es decir, que haya un único trámite necesario, pero también suficiente.

Y por último, en cuanto al funcionamiento del resto de colegios profesionales, la verdad es que desconocemos el modus operandi de cada uno. Si funcionan como el nuestro por supuesto que tampoco estaríamos de acuerdo. Aunque como hemos dicho, los colegios de algunas ingenierías han sabido gestionar correctamente su labor ante ciertas situaciones, por lo que no todos funcionan igual. Y otra cosa, por ejemplo: yo voy a un médico privado, me diagnostica, y me receta un medicamento, y no tiene la obligación de pagar a su colegio para presentarme un documento adjunto a la receta en la que dicho colegio de médicos me asegura a mí, como paciente, que he sido diagnosticado por un verdadero médico y no está inhabilitado para recetarme tal medicamento. Vamos, es que si ocurriese esto nos parecería un chiste y el sistema sanitario se colapsaría.



A pesar de la falta de síntesis en nuestra respuesta, esperamos haber contestado a las preguntas planteadas. Un saludo y de nuevo gracias por el comentario.


Viene de la entrada anterior: El visado

1 comentario :

Anónimo dijo...

...por lo menos podía desaparecer la habilitación de las narices...