13 feb. 2008

Sobre los árboles y las huertas

El sábado pasado, Alvaro y Manu, dos amigos nuestros decidieron plantar unos cuantos chopos en un terreno de Illescas. 

Así de simple.

Seguramente, si Álvaro y Manu formasen parte de alguno de los cientos de arquichachi- grupúsculos que abundan tanto hoy en día, titularían este singular hecho como una ‘Acción Radical y Sostenible de Inter-actuación/relación/modificación del mundo rural y personalización/transformación puntual del Territorio’. Poco después desarrollarían una extensa tesis acerca de los Métodos de Colonización Puntual del Paisaje mediante Elementos Vivos (MCPPEV) y predecirían sus consecuencias sociales en una horquilla de tiempo de entre 10 y 15 años.

También montarían un workshop interactivo donde se plantearían cuestiones tales como: ¿Qué mecanismos posee el Hombre a su alcance para hacer algo por la Tierra? o ¿Es hoy en día este acto una acción de rebeldía?.

De este Taller, y como resultado directo del trabajo desinteresado de unas cuantas decenas de alumnos de la Escuela que participarían en el evento con toda su ilusión y su alegría durante unos días y otras tantas noches, vería la luz un libro, probablemente financiado con ayuda del Ministerio de Cultura y Fomento (ya que mendigar dinero a los alumnos/participantes de momento sigue estando mal visto) titulado ‘El método radical de actuación y transformación de paisajes rurales. Iniciativas Humanas Sostenibles. Illescas como modelo práctico de referencia a escala real’. Costaría 29.95EUR (con bolsita de gravilla de Illescas de regalo para que puedas decir que ‘tienes tierras’) y en la contraportada (escrito en Arial 8) constarían los nombres de los participantes en el workshop para que se sintiesen orgullosos de sí mismos al enseñárselo a sus padres y amigos, y no interpusiesen ninguna denuncia en la que se exigiese un pago por traficar con sus trabajos y con sus ideas. Harían una página web molona y darían conferencias por el mundo como teloneros de Al Gore.


Pero ese no es el caso. El caso es que Álvaro y Manu han plantado unos árboles en Illescas. Y no hay más que eso. Nada que pretenda difuminar la abrumadora simplicidad el hecho en sí mismo.

Yo mismo he plantado árboles en La Rioja de pequeño pero me gustaría plantar alguno ahora que tengo más conocimiento de causa y de efecto. Puestos a pensar, tampoco estaría nada mal tener una huerta pequeñita donde poder cultivar cuatro o cinco productos básicos: pimientos, cebollas, tomates, lechugas o patatas. ¿Cuántos metros cuadrados necesitaríamos para poder cultivar estos alimentos, en microcantidades para consumo propio?

Mi madre lo ha hecho en poco mas de 9 metros cuadrados y me parece que es una buena forma de invertir un pedacito de suelo. ¿Qué ocurriría si todo el mundo tuviese posibilidad de cultivar una pequeña huerta?

Además de el placer de obtener una serie de productos básicos sin excesivo esfuerzo ni una gran dedicación, estaría también la satisfacción de llevar a la práctica un pequeñísimo e insignificante, aunque no por ello despreciable, acto de creación y de aprendizaje.

A veces queremos saber cosas que nunca vamos a poder aplicar a la vida práctica y otras que están a nuestro alcance rehusamos a hacerlas o ni siquiera nos las planteamos. Necesitamos un pedacito de tierra y lo demás está hecho. Un árbol o una huerta. Sin rollos raros ni falsas actitudes "hippilondias-de-palo" ni "pseudo-naturistas". Un simple acto cargado de honestidad que, personalmente, nos apetecería poner en práctica algún día no muy lejano.

Álvaro y Manu ya lo han hecho. Quizá dentro de 30 o 40 años nos envíen las fotos de un bosque que ellos mismos comenzaron la tarde de un sábado cualquiera, entre dos amigos y sin ninguna pretensión concreta a largo plazo. Sería muy bonito... aunque viendo la manera de funcionar del hombre parece más fácil que esos árboles formen parte de un futuro complejo hotelero-especulativo para atraer ese turismo-cutre que tanto dinero mueve por estos lares.

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